{"id":199,"date":"2011-09-11T12:16:52","date_gmt":"2011-09-11T15:16:52","guid":{"rendered":"http:\/\/frailescapuchinosrecoletos.org\/web\/?page_id=199"},"modified":"2019-07-22T16:58:09","modified_gmt":"2019-07-22T19:58:09","slug":"avisos-espirituales-de-nuestro-padre-san-francisco","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/frailescapuchinosrecoletos.org\/web\/?page_id=199","title":{"rendered":"Avisos espirituales"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">&nbsp;<strong><span style=\"font-size: x-large;\">De S. Francisco de As\u00eds:<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">Cap. I: Del cuerpo del Se\u00f1or<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">Dice el Se\u00f1or Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos: Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre sino por m\u00ed. Si me conocierais a m\u00ed, ciertamente conocer\u00edais tambi\u00e9n a mi Padre; y desde ahora lo conocer\u00e9is y lo hab\u00e9is visto. Le dice Felipe: Se\u00f1or, mu\u00e9stranos al Padre y nos basta. Le dice Jes\u00fas: \u00bfTanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me hab\u00e9is conocido? Felipe, el que me ve a m\u00ed, ve tambi\u00e9n a mi Padre (Jn 14,6-9). El Padre habita en una luz inaccesible, y Dios es esp\u00edritu, y a Dios nadie lo ha visto jam\u00e1s (Jn 1,18). Por eso no puede ser visto sino en el esp\u00edritu, porque el esp\u00edritu es el que vivifica; la carne no aprovecha para nada (Jn 6,64). Pero ni el Hijo, en lo que es igual al Padre, es visto por nadie de otra manera que el Padre, de otra manera que el Esp\u00edritu Santo. De donde todos los que vieron al Se\u00f1or Jes\u00fas seg\u00fan la humanidad, y no vieron y creyeron seg\u00fan el esp\u00edritu y la divinidad que \u00e9l era el verdadero Hijo de Dios, se condenaron. As\u00ed tambi\u00e9n ahora, todos los que ven el sacramento, que se consagra por las palabras del Se\u00f1or sobre el altar por mano del sacerdote en forma de pan y vino, y no ven y creen, seg\u00fan el esp\u00edritu y la divinidad, que sea verdaderamente el sant\u00edsimo cuerpo y sangre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, se condenan, como lo atestigua el mismo Alt\u00edsimo, que dice: Esto es mi cuerpo y mi sangre del nuevo testamento, [que ser\u00e1 derramada por muchos] (cf. Mc 14,22.24); y: Quien come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna (cf. Jn 6,55). De donde el esp\u00edritu del Se\u00f1or, que habita en sus fieles, es el que recibe el sant\u00edsimo cuerpo y sangre del Se\u00f1or. Todos los otros que no participan del mismo esp\u00edritu y se atreven a recibirlo, comen y beben su condenaci\u00f3n (cf. 1 Cor 11,29).<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: small;\"> De donde: Hijos de los hombres, \u00bfhasta cu\u00e1ndo ser\u00e9is de pesado coraz\u00f3n? (Sal 4,3). \u00bfPor qu\u00e9 no reconoc\u00e9is la verdad y cre\u00e9is en el Hijo de Dios? Ved que diariamente se humilla, como cuando desde el trono real vino al \u00fatero de la Virgen; diariamente viene a nosotros \u00e9l mismo apareciendo humilde; diariamente desciende del seno del Padre sobre el altar en las manos del sacerdote. Y como se mostr\u00f3 a los santos ap\u00f3stoles en carne verdadera, as\u00ed tambi\u00e9n ahora se nos muestra a nosotros en el pan sagrado. Y como ellos, con la mirada de su carne, s\u00f3lo ve\u00edan la carne de \u00e9l, pero, contempl\u00e1ndolo con ojos espirituales, cre\u00edan que \u00e9l era Dios, as\u00ed tambi\u00e9n nosotros, viendo el pan y el vino con los ojos corporales, veamos y creamos firmemente que es su sant\u00edsimo cuerpo y sangre vivo y verdadero. Y de este modo siempre est\u00e1 el Se\u00f1or con sus fieles, como \u00e9l mismo dice: Ved que yo estoy con vosotros hasta la consumaci\u00f3n del siglo (cf. Mt 28,20).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">Cap. II: Del mal de la propia voluntad<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">Dijo el Se\u00f1or a Ad\u00e1n: Come de todo \u00e1rbol, pero del \u00e1rbol de la ciencia del bien y del mal no comas (cf. G\u00e9n 2,16.17). Pod\u00eda comer de todo \u00e1rbol del para\u00edso, porque, mientras no contravino a la obediencia, no pec\u00f3. Come, en efecto, del \u00e1rbol de la ciencia del bien, aquel que se apropia su voluntad y se enaltece del bien que el Se\u00f1or dice y obra en \u00e9l; y as\u00ed, por la sugesti\u00f3n del diablo y la transgresi\u00f3n del mandamiento, vino a ser la manzana de la ciencia del mal. De donde es necesario que sufra la pena.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">Cap. III: De la perfecta obediencia<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">Dice el Se\u00f1or en el Evangelio: El que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser disc\u00edpulo m\u00edo (Lc 14,33); y: El que quiera salvar su vida, la perder\u00e1 (Lc 9,24). Deja todo lo que posee y pierde su cuerpo el hombre que se ofrece a s\u00ed mismo todo entero a la obediencia en manos de su prelado. Y todo lo que hace y dice que \u00e9l sepa que no es contra la voluntad del prelado, mientras sea bueno lo que hace, es verdadera obediencia. Y si alguna vez el s\u00fabdito ve cosas mejores y m\u00e1s \u00fatiles para su alma que aquellas que le ordena el prelado, sacrifique voluntariamente sus cosas a Dios, y apl\u00edquese en cambio a cumplir con obras las cosas que son del prelado. Pues \u00e9sta es la obediencia caritativa, porque satisface a Dios y al pr\u00f3jimo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">Pero si el prelado le ordena algo que sea contra su alma, aunque no le obedezca, sin embargo no lo abandone. Y si a causa de eso sufriera la persecuci\u00f3n de algunos, \u00e1melos m\u00e1s por Dios. Pues quien sufre la persecuci\u00f3n antes que querer separarse de sus hermanos, verdaderamente permanece en la perfecta obediencia, porque da su vida por sus hermanos. Pues hay muchos religiosos que, so pretexto de que ven cosas mejores que las que les ordenan sus prelados, miran atr\u00e1s y vuelven al v\u00f3mito de la propia voluntad; \u00e9stos son homicidas y, a causa de sus malos ejemplos, hacen que se pierdan muchas almas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">Cap. IV: Que nadie se apropie la prelac\u00eda<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">No he venido a ser servido, sino a servir, dice el Se\u00f1or (cf. Mt 20,28). Aquellos que han sido constituidos sobre los otros, glor\u00edense de esa prelac\u00eda tanto, cuanto si hubiesen sido destinados al oficio de lavar los pies a los hermanos. Y cuanto m\u00e1s se turban por la p\u00e9rdida de la prelac\u00eda que por la p\u00e9rdida del oficio de lavar los pies, tanto m\u00e1s acumulan en la bolsa para peligro de su alma.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">Cap. V: Que nadie se ensoberbezca, <\/span><\/strong><strong><span style=\"font-size: small;\">sino que se glor\u00ede en la cruz del Se\u00f1or<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">Considera, oh hombre, en cu\u00e1n grande excelencia te ha puesto el Se\u00f1or Dios, porque te cre\u00f3 y form\u00f3 a imagen de su amado Hijo seg\u00fan el cuerpo, y a su semejanza seg\u00fan el esp\u00edritu. Y todas las criaturas que hay bajo el cielo, de por s\u00ed, sirven, conocen y obedecen a su Creador mejor que t\u00fa. Y aun los demonios no lo crucificaron, sino que t\u00fa, con ellos, lo crucificaste y todav\u00eda lo crucificas deleit\u00e1ndote en vicios y pecados. \u00bfDe qu\u00e9, por consiguiente, puedes gloriarte? Pues, aunque fueras tan sutil y sabio que tuvieras toda la ciencia y supieras interpretar todo g\u00e9nero de lenguas e investigar sutilmente las cosas celestiales, de ninguna de estas cosas puedes gloriarte; porque un solo demonio supo de las cosas celestiales y ahora sabe de las terrenas m\u00e1s que todos los hombres, aunque hubiera alguno que hubiese recibido del Se\u00f1or un conocimiento especial de la suma sabidur\u00eda. De igual manera, aunque fueras m\u00e1s hermoso y m\u00e1s rico que todos, y aunque tambi\u00e9n hicieras maravillas, de modo que ahuyentaras a los demonios, todas estas cosas te son contrarias, y nada te pertenece, y no puedes en absoluto gloriarte en ellas; por el contrario, en esto podemos gloriarnos: en nuestras enfermedades y en llevar a cuestas a diario la santa cruz de nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">Cap. VI: De la imitaci\u00f3n del Se\u00f1or<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">Consideremos todos los hermanos al buen pastor, que por salvar a sus ovejas sufri\u00f3 la pasi\u00f3n de la cruz. Las ovejas del Se\u00f1or le siguieron en la tribulaci\u00f3n y la persecuci\u00f3n, en la verg\u00fcenza y el hambre, en la enfermedad y la tentaci\u00f3n, y en las dem\u00e1s cosas; y por esto recibieron del Se\u00f1or la vida sempiterna. De donde es una gran verg\u00fcenza para nosotros, siervos de Dios, que los santos hicieron las obras y nosotros, recit\u00e1ndolas, queremos recibir gloria y honor.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">Cap. VII: Que el buen obrar siga a la ciencia<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">Dice el Ap\u00f3stol: La letra mata, pero el esp\u00edritu vivifica (2 Cor 3,6). Son matados por la letra aquellos que \u00fanicamente desean saber las palabras solas, para ser tenidos por m\u00e1s sabios entre los otros y poder adquirir grandes riquezas que dar a consangu\u00edneos y amigos. Y son matados por la letra aquellos religiosos que no quieren seguir el esp\u00edritu de la divina letra, sino que desean m\u00e1s bien saber \u00fanicamente las palabras e interpretarlas para los otros. Y son vivificados por el esp\u00edritu de la divina letra aquellos que no atribuyen al cuerpo toda la letra que saben y desean saber, sino que, con la palabra y el ejemplo, la devuelven al alt\u00edsimo Se\u00f1or Dios, de quien es todo bien.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">Cap. VIII: Del pecado de envidia, que se ha de evitar<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">Dice el Ap\u00f3stol: Nadie puede decir: Se\u00f1or Jes\u00fas, sino en el Esp\u00edritu Santo (1 Cor 12,3); y: No hay quien haga el bien, no hay ni siquiera uno (Rom 3,12). Por consiguiente, todo el que envidia a su hermano por el bien que el Se\u00f1or dice y hace en \u00e9l, incurre en el pecado de blasfemia, porque envidia al mismo Alt\u00edsimo, que dice y hace todo bien.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">Cap. IX: Del amor<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">Dice el Se\u00f1or: Amad a vuestros enemigos, [haced el bien a los que os odian, y orad por los que os persiguen y calumnian] (Mt 5,44). En efecto, ama de verdad a su enemigo aquel que no se duele de la injuria que le hace, sino que, por amor de Dios, se consume por el pecado del alma de su enemigo. Y mu\u00e9strele su amor con obras.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">Cap. X: Del castigo del cuerpo<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">Hay muchos que, cuando pecan o reciben una injuria, con frecuencia acusan al enemigo o al pr\u00f3jimo. Pero no es as\u00ed, porque cada uno tiene en su poder al enemigo, es decir, al cuerpo, por medio del cual peca. Por eso, bienaventurado aquel siervo que tiene siempre cautivo a tal enemigo entregado en su poder, y se guarda sabiamente de \u00e9l; porque, mientras haga esto, ning\u00fan otro enemigo, visible o invisible, podr\u00e1 da\u00f1arle.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">Cap. XI: Que nadie se altere por el pecado de otro<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">Al siervo de Dios nada debe desagradarle, excepto el pecado. Y de cualquier modo que una persona peque, si por esto el siervo de Dios se turba y se encoleriza, y no por caridad, atesora para s\u00ed una culpa (cf. Rom 2,5). El siervo de Dios que no se encoleriza ni se conturba por cosa alguna, vive rectamente sin propio. Y bienaventurado aquel que no retiene nada para s\u00ed, devolviendo al C\u00e9sar lo que es del C\u00e9sar, y a Dios lo que es de Dios (Mt 22,21).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">Cap. XII: De c\u00f3mo conocer el esp\u00edritu del Se\u00f1or<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">As\u00ed se puede conocer si el siervo de Dios tiene el esp\u00edritu del Se\u00f1or: si, cuando el Se\u00f1or obra por medio de \u00e9l alg\u00fan bien, no por eso su carne se exalta, porque siempre es contraria a todo lo bueno, sino que, m\u00e1s bien, se tiene por m\u00e1s vil ante sus propios ojos y se estima menor que todos los otros hombres.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">Cap. XIII: De la paciencia<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">Bienaventurados los pac\u00edficos, porque ser\u00e1n llamados hijos de Dios (Mt 5,9). El siervo de Dios no puede conocer cu\u00e1nta paciencia y humildad tiene en s\u00ed, mientras todo le suceda a su satisfacci\u00f3n. Pero cuando venga el tiempo en que aquellos que deber\u00edan causarle satisfacci\u00f3n, le hagan lo contrario, cuanta paciencia y humildad tenga entonces, tanta tiene y no m\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">Cap. XIV: De la pobreza de esp\u00edritu<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">Bienaventurados los pobres de esp\u00edritu, porque de ellos es el reino de los cielos (Mt 5,3). Hay muchos que, perseverando en oraciones y oficios, hacen muchas abstinencias y mortificaciones corporales, pero, por una sola palabra que les parezca injuriosa para sus cuerpos o por alguna cosa que se les quite, escandalizados enseguida se perturban. Estos no son pobres de esp\u00edritu, porque quien es de verdad pobre de esp\u00edritu, se odia a s\u00ed mismo y ama a aquellos que lo golpean en la mejilla.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">Cap. XV: De la paz<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">Bienaventurados los pac\u00edficos, porque ser\u00e1n llamados hijos de Dios (Mt 5,9). Son verdaderamente pac\u00edficos aquellos que, con todo lo que padecen en este siglo, por el amor de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, conservan la paz en el alma y en el cuerpo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">Cap. XVI: De la limpieza del coraz\u00f3n<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">Bienaventurados los limpios de coraz\u00f3n, porque ellos ver\u00e1n a Dios (Mt 5,8). Son verdaderamente limpios de coraz\u00f3n quienes desprecian las cosas terrenas, buscan las celestiales y no dejan nunca de adorar y ver, con coraz\u00f3n y alma limpios, al Se\u00f1or Dios vivo y verdadero.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">Cap. XVII: Del humilde siervo de Dios<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">Bienaventurado aquel siervo que no se exalta m\u00e1s del bien que el Se\u00f1or dice y obra por medio de \u00e9l, que del que dice y obra por medio de otro. Peca el hombre que quiere recibir de su pr\u00f3jimo m\u00e1s de lo que \u00e9l no quiere dar de s\u00ed al Se\u00f1or Dios.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">Cap. XVIII: De la compasi\u00f3n del pr\u00f3jimo<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">Bienaventurado el hombre que soporta a su pr\u00f3jimo seg\u00fan su fragilidad en aquello en que querr\u00eda ser soportado por \u00e9l, si estuviera en un caso semejante. Bienaventurado el siervo que devuelve todos los bienes al Se\u00f1or Dios, porque quien retiene algo para s\u00ed, esconde en s\u00ed el dinero de su Se\u00f1or Dios (Mt 25,18), y lo que cre\u00eda tener se le quitar\u00e1 (Lc 8,18).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">Cap. XIX: Del humilde siervo de Dios<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">Bienaventurado el siervo que no se tiene por mejor cuando es engrandecido y exaltado por los hombres, que cuando es tenido por vil, simple y despreciado, porque cuanto es el hombre delante de Dios, tanto es y no m\u00e1s. \u00a1Ay de aquel religioso que ha sido puesto en lo alto por los otros, y por su voluntad no quiere descender! Y bienaventurado aquel siervo que no es puesto en lo alto por su voluntad, y siempre desea estar bajo los pies de los otros.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">Cap. XX: Del religioso bueno y del religioso vano<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">Bienaventurado aquel religioso que no encuentra placer y alegr\u00eda sino en las sant\u00edsimas palabras y obras del Se\u00f1or, y con ellas conduce a los hombres al amor de Dios con gozo y alegr\u00eda. \u00a1Ay de aquel religioso que se deleita en las palabras ociosas y vanas y con ellas conduce a los hombres a la risa!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">Cap. XXI: Del religioso fr\u00edvolo y locuaz<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">Bienaventurado el siervo que, cuando habla, no manifiesta todas sus cosas con miras a la recompensa, y no es ligero para hablar, sino que prev\u00e9 sabiamente lo que debe hablar y responder. \u00a1Ay de aquel religioso que no guarda en su coraz\u00f3n los bienes que el Se\u00f1or le muestra y no los muestra a los otros con obras, sino que, con miras a la recompensa, ans\u00eda m\u00e1s bien mostrarlos a los hombres con palabras! \u00c9l recibe su recompensa, y los oyentes sacan poco fruto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">Cap. XXII: De la correcci\u00f3n<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">Bienaventurado el siervo que soporta tan pacientemente la advertencia, acusaci\u00f3n y reprensi\u00f3n que procede de otro, como si procediera de s\u00ed mismo. Bienaventurado el siervo que, reprendido, benignamente asiente, con verg\u00fcenza se somete, humildemente confiesa y gozosamente satisface. Bienaventurado el siervo que no es ligero para excusarse, sino que humildemente soporta la verg\u00fcenza y la reprensi\u00f3n de un pecado, cuando no incurri\u00f3 en culpa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">Cap. XXIII: De la humildad<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">Bienaventurado el siervo a quien se encuentra tan humilde entre sus s\u00fabditos, como si estuviera entre sus se\u00f1ores. Bienaventurado el siervo que permanece siempre bajo la vara de la correcci\u00f3n. Es siervo fiel y prudente el que, en todas sus ofensas, no tarda en castigarse interiormente por la contrici\u00f3n y exteriormente por la confesi\u00f3n y la satisfacci\u00f3n de obra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">Cap. XXIV: Del verdadero amor<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">Bienaventurado el siervo que ama tanto a su hermano cuando est\u00e1 enfermo, que no puede recompensarle, como cuando est\u00e1 sano, que puede recompensarle.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">Cap. XXV: De nuevo sobre lo mismo<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">Bienaventurado el siervo que ama y respeta tanto a su hermano cuando est\u00e1 lejos de \u00e9l, como cuando est\u00e1 con \u00e9l, y no dice nada detr\u00e1s de \u00e9l, que no pueda decir con caridad delante de \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">Cap. XXVI: Que los siervos de Dios honren a los cl\u00e9rigos<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">Bienaventurado el siervo que tiene fe en los cl\u00e9rigos que viven rectamente seg\u00fan la forma de la Iglesia Romana. Y \u00a1ay de aquellos que los desprecian!; pues, aunque sean pecadores, nadie, sin embargo, debe juzgarlos, porque solo el Se\u00f1or en persona se reserva el juzgarlos. Pues cuanto mayor es el ministerio que ellos tienen del sant\u00edsimo cuerpo y sangre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que ellos reciben y ellos solos administran a los dem\u00e1s, tanto m\u00e1s pecado tienen los que pecan contra ellos, que los que pecan contra todos los dem\u00e1s hombres de este mundo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">Cap. XXVII: De la virtud que ahuyenta al vicio<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">Donde hay caridad y sabidur\u00eda, all\u00ed no hay temor ni ignorancia. Donde hay paciencia y humildad, all\u00ed no hay ira ni perturbaci\u00f3n. Donde hay pobreza con alegr\u00eda, all\u00ed no hay codicia ni avaricia. Donde hay quietud y meditaci\u00f3n, all\u00ed no hay preocupaci\u00f3n ni vagancia. Donde est\u00e1 el temor de Dios para custodiar su atrio, all\u00ed el enemigo no puede tener un lugar para entrar. Donde hay misericordia y discreci\u00f3n, all\u00ed no hay superfluidad ni endurecimiento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: small;\">Cap. XXVIII: Hay que esconder el bien para que no se pierda<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: small;\">Bienaventurado el siervo que atesora en el cielo los bienes que el Se\u00f1or le muestra, y no ans\u00eda manifestarlos a los hombres con la mira puesta en la recompensa, porque el Alt\u00edsimo en persona manifestar\u00e1 sus obras a todos aquellos a quienes le plazca. Bienaventurado el siervo que guarda en su coraz\u00f3n los secretos del Se\u00f1or.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;De S. Francisco de As\u00eds: Cap. I: Del cuerpo del Se\u00f1or Dice el Se\u00f1or Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos: Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre sino por m\u00ed. Si me conocierais a m\u00ed, ciertamente conocer\u00edais tambi\u00e9n a mi Padre; y desde ahora lo conocer\u00e9is&hellip; <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/frailescapuchinosrecoletos.org\/web\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/199"}],"collection":[{"href":"https:\/\/frailescapuchinosrecoletos.org\/web\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/frailescapuchinosrecoletos.org\/web\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/frailescapuchinosrecoletos.org\/web\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/frailescapuchinosrecoletos.org\/web\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=199"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/frailescapuchinosrecoletos.org\/web\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/199\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1684,"href":"https:\/\/frailescapuchinosrecoletos.org\/web\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/199\/revisions\/1684"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/frailescapuchinosrecoletos.org\/web\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=199"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}